jueves, 15 de mayo de 2014

LA EUROPA DE ENTREGUERRAS: LA CRISIS DE LAS DEMOCRACIAS Y EL ASCENSO DEL FASCISMO.

     Una mirada al panorama internacional tras la Primera Guerras Mundial, nos lleva al mapa político de Europa. Los reajustes territoriales que se produjeron como consecuencia de los distintos tratados internacionales y la disolución de los imperios centrales, se complementaron con la instauración de regímenes democráticos en los nuevos estados surgidos. Parecía que el futuro de la paz y de la democracia estaba asegurado; pero sólo era un espejismo, ya que la democracia carecía de raices sólidas en la mayoría de los estados y, como ya hemos visto, múltiples serán las amenazas que se ciernen sobre ella. Al final, el descrédito de los políticos arrastrará consigo al de las instituciones democráticas, consideradas culpables de la crisis y, en consecuencia, responsables de las dificultades económicas y conflictos sociales de la década de los treinta. Por otra parte, los reajustes territoriales que se aplicaron en la Conferencia de París (se movieron las fronteras políticas, pero no las poblaciones) pretendieron crear nuevos estados sobre la base de una cierta homogeneidad étnica y lingüística (fundamento del principio de las nacionalidades), pero no pudieron evitar la existencia de numerosas minorías nacionales (alemanes en Checoslovaquia, por ejemplo) en los nuevos estados creados, lo que provocará nuevas tensiones nacionalistas en los siguientes años.

Recuerda este mapa:

     Los enfrentamientos ideológicos, en un contexto de crisis económica y de incertidumbre ante el futuro, radicalizaron las posiciones políticas de gran parte de la población. Los partidos socialistas (y los recién creados partidos comunistas), además del movimiento obrero en su conjunto (sindicatos incluidos), se sintieron atraidos hacia el modelo soviético, que se convirtió en un poderoso referente para la lucha revolucionaria. El comunismo había dejado de ser una utopía deseable, para convertirse en una realidad política, social y económica materializada en la URSS. Las insurreciones o revoluciones comunistas que se produjeron en algunos países europeos en los primeros años veinte (revolución espartakista en Alemania, por ejemplo), asustarían a las clases medias que, temerosas ante un futuro bolchevique, cayeron en brazos de los partidos nacionalistas que postulaban soluciones autoritarias o, directamente, totalitarias.  
   El fascismo encontró su mejor clientela entre aquellos grupos sociales de la clase media conservadora, pero no sólo entre ella. El aumento espectacular del paro, como consecuencia de la Gran Depresión iniciada en 1929, también acercará a las filas fascistas a miles de trabajadores y campesinos. La democracia, en esta situación de radicalización y revolución, se vio amenazada y, con ella, las libertades civiles y los derechos ciudadanos que todo régimen constitucional y democrático podía garantizar en aquella época. Los partidos democráticos irán perdiendo apoyo electoral al mismo tiempo que se fortalecen los partidos extremistas. Era una lucha a muerte, a todo o nada.

Mira este esquema:


    El siguiente esquema concreta de forma sencilla las ciscunstancias que propiciaron la crisis de la democracia liberal y parlamentaria en esta época.


      El análisis de los documentos programáticos de los partidos fascistas, nos permite concretar y relacionar los elementos básicos de la ideología fascista y del nazismo. Recuerda que los textos leídos y trabajados son la mejor fuente de conocimiento y comprensión de estas ideas.

Mira el esquema:





    El primer país en el que triunfa y se consolida un régimen fascista será Italia. Mussolini aplicará el programa del Partido Nacional Fascista, de manera que a partir de 1926 la dictadura será un hecho y la Democracia un recuerdo del pasado. Otros partidos y otros líderes verán en la figura de Mussolini y en el modelo de estado fascista italiano un ejemplo a seguir. Hitler será, como veremos, un discípulo aventajado del maestro italiano. 
   En España, el dictador y general Miguel Primo de Rivera intentará consolidar, sin éxito, su régimen político siguiendo el modelo italiano; su dimisión en 1930 abortó aquel proyecto de fascismo temprano para España, aunque su hijo, José Antonio Primo de Rivera, acabará fundando el primer partido fascista español, la Falange. En 1939, tras destruir la democracia y la II República en España, un nuevo general, Francisco Franco, establecerá un régimen fascista que, con algunas peculiaridades hispanas, como el carácter nacional-católico, adoptará el modelo italiano.

2 comentarios:

Rodrigo dijo...

Perfecta explicación y ilustradores gráficos, lástima que nadie haya comentado acerca de la buena explicación que usted dijo, haré los honores.
Las información que ud. dió fue muy útil, muchas gracias por mostarla.

YMI dijo...

Genial explicación, clara y concisa!

Saludos!

Mayila